Se recolectan los elementos naturales que utilizan según el color que desee obtener. Esta recolección de vegetales diversos sitúa a la tejedora en un hondo hermanamiento con la naturaleza. Los tintes provienen de las hojas, flores, frutas y líquenes. Se dejan hervir los vegetales en agua, en antiguas ollas de fierro, al menos una hora para que la naturaleza entregue su color.

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